La Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO) celebró los 10 años del programa UNCUYO Separa sus residuos, una década transformando residuos en oportunidades. En ese tiempo se han recuperado aproximadamente 150 toneladas de materiales reciclables, lo que equivale a decir, por ejemplo, que se evitó la emisión de 226 toneladas de CO₂.
Este proyecto de gestión integral de residuos sólidos urbanos —que impulsó el Instituto de Ciencias Ambientales (ICA)— se pensó con un doble impacto. Ambiental, por un lado, para reducir los residuos y recuperar materiales reciclables para que vuelvan a los circuitos industriales. Y social, por otro, al lograr que participen recuperadores urbanos e involucrar a toda la comunidad universitaria: se estima que 65 mil usuarios y usuarias han sido alcanzadas por la iniciativa.
Implementar la separación de residuos en origen con inclusión social posicionó a la UNCUYO como referencia, faro e inspiración para otras instituciones educativas del país, y le significó nuevas alianzas y estrategias en su compromiso de responsabilidad social universitaria.
Formar ciudadanía para defender el planeta
El acto por la primera década que cumple UNCUYO Separa llegó cargado de balances y desafíos, pero también de reconocimientos. Lo encabezó la rectora Esther Sanchez, acompañada por la secretaria general del ICA, Gabriela Lúquez, y la coordinadora del programa, Cristina Pampillón. En ese contexto, se entregaron distinciones a representantes de la comunidad y referentes de instituciones participantes. Además, en el Anexo del Espacio Luis Quesada, se inauguró una muestra artística con las distintas campañas comunicacionales del programa, junto con un recorrido fotográfico del proyecto a lo largo de estos años.
"Separar residuos, y todo su proceso, tiene que ver con pensar y defender el futuro. En la situación que estamos viviendo son necesarios numerosos esfuerzos. Y, en este escenario, la universidad juega un papel fundamental porque formamos la ciudadanía responsable, la ciudadanía que tiene que incorporar en su ADN la sostenibilidad por una cuestión simple de supervivencia", reflexionó Esther Sanchez.
En esa línea, la Rectora advirtió la responsabilidad que tiene la casa de estudios con la sociedad, poniendo en valor el trabajo asociativo con los recuperadores urbanos. “Esa gente transformó en digna su tarea, esa gente nos acompañó y, de alguna manera, vio transformada también su vida”, señaló.
También describió con orgullo el paso fundamental que dio la UNCUYO al aprobar su política ambiental en 2014. "Fuimos pioneros, convirtiéndonos, entonces, en la primera universidad del país en contar con un instrumento de esta naturaleza. Esta decisión del Consejo Superior, en su ordenanza 9, orientó una serie de acciones y objetivos que tienen que ver con prevenir y reducir impactos ambientales negativos, con promover prácticas sostenibles, con garantizar el acceso a la información ambiental y fortalecer la articulación con otros actores para el desarrollo de políticas públicas sostenibles”, recordó Sanchez.
Algunos datos del proceso
A modo de balance, entre abril de 2016 y marzo de 2026, se han recuperado 149.459,40 kilos de materiales reciclables. Ese total se distribuye de la siguiente manera: 126.473,40 kg de papel y cartón (fracción azul) —una fracción clave por su alto volumen y potencial de reciclaje—, y 22.986 kg de envases plásticos, de vidrio, latas y tetrabrick (fracción amarilla).
El impacto positivo de este proceso se traduce en otros resultados: se evitó la tala de más de 2.530 árboles de 10 años de crecimiento, gracias a lo recuperado en la fracción azul, y se evitó el consumo de 229 barriles de petróleo, gracias a lo recuperado en la fracción amarilla. Además, se ahorraron 5.379.533 litros de agua y 1.000.930 kW-h de energía en procesos industriales, equivalentes al consumo anual de agua de 148 personas y al consumo energético de 238 hogares.
Transformando residuos en recursos
En la actualidad, 30 dependencias de la UNCUYO sostienen el proceso de separación en los tres colores característicos: negro para residuos orgánicos y no reciclables como restos sanitarios, de barrido y limpieza y materiales sucios; amarillo para residuos de envases plásticos, botellas y frascos de vidrio, latas y envases de tetrabrick y telgopor; y azul para restos de papel, cartón, folletería y demás artículos de papelería.
A la par de consolidar esta gestión de residuos diferenciada en el campus, se impulsan instancias de formación y sensibilización ambiental en unidades académicas, colegios, DAMSU y Hospital Universitario, Residencias, Comedor y Club, Nave UNCUYO y Aulas para el Tiempo Libre.
"Hemos logrado sembrar esa semillita de la inclusión social, de la separación en origen, de la responsabilidad frente a lo que consumimos y a los residuos que generamos en la universidad. En este recorrido hemos recuperado más de 150 toneladas de materiales. Son materiales que no han terminado en un relleno sanitario o con una gestión inadecuada, sino que han sido reincorporados y reintroducidos a la cadena de valor, o sea, al reciclaje, a la inclusión social, que hoy son o se han transformado en nuevos materiales", afirmó Gabriela Lúquez.
De cara al futuro, la secretaria del ICA explicó que el desafío pasa por continuar expandiendo la separación de residuos y fortalecer la educación y participación comunitaria para profundizar prácticas sostenibles dentro y fuera de la institución. "Lo que sigue es seguir motivando, seguir sensibilizando, seguir trabajando. La gestión de los residuos implica un compromiso permanente de la comunidad y la articulación de muchos actores que hacen que estos procesos sean posibles, que sean exitosos. Es un trabajo que no tiene descanso. Todos los seres humanos para vivir necesitamos recursos que luego vamos a transformar en nuevos materiales, algunos en fracciones de residuos que requieren sí o sí de la gestión. Esa gestión requiere también ciencia, requiere desarrollo de tecnología, requiere formación, pero por sobre todo compromiso. Necesitamos generar menos residuos y eso tiene que ver con la educación, con la formación, y ahí el compromiso y la responsabilidad de la universidad de sembrar proyectos que prosperen y poder transformar y hacer futuros posibles", subrayó.
En su mensaje final, Lúquez aseguró: "La gestión de los residuos es la puerta hacia la sostenibilidad, es el primer paso, pero como universidad nos queda muchísimo. Tenemos que transitar en otras dimensiones de la sostenibilidad, como es la gestión eficiente del agua, la gestión eficiente de la energía, la movilidad sostenible, nos quedan muchísimos desafíos todavía en la agenda. Pero el primer paso está dado y ya cumple 10 años. Así que, felicitaciones a todo el equipo de la gran familia del ICA".
Un programa con impacto social y ambiental
Por su esencia, el UNCUYO Separa promueve el cambio de hábitos y la construcción de una cultura ambiental basada en la separación en origen de papel, cartón, envases plásticos, de vidrio, de tetrabrick y latas, para que no sean depositados en rellenos sanitarios controlados y recuperen su valor a través del reciclaje. A su vez, en la articulación con recuperadores urbanos, la economía social resulta fortalecida ya que genera ingresos para quienes realizan la recolección y clasificación de los materiales, dignificando esta labor.
"Un gesto simple como separar y disponer correctamente los residuos, se transforma en una cadena de valor en la que intervienen diversos actores", explicó Cristina Pampillón en relación a este proceso, que no solo permite recuperar materiales reciclables, sino también evitar el uso de materias primas y otros bienes ambientales, contribuyendo a la mitigación del cambio climático.
En este punto, la coordinadora resaltó que, si bien el programa se enfoca en los residuos, la clave está en las personas. “Se genera una cadena virtuosa en la que la importancia es de cada una de las personas, todos somos solidarios y lo que conseguimos en definitiva es tener una comunidad universitaria más sostenible y contribuir a la sostenibilidad de nuestro planeta”, aseguró.
Reconocimientos y nuevos aportes
A lo largo de estos años, UNCUYO Separa obtuvo diversos reconocimientos: Mención al Compromiso Ambiental 2015 XIII Edición Universidad de Congreso; Premio Eikon a la Excelencia en la Comunicación Institucional, 2017; Declaración de Interés Provincial por la Legislatura de Mendoza, 2024; y Premio Metared S a las Buenas Prácticas Sostenibles en Universidades, Mención de Honor, 2024.
A su vez, desde el Programa Residuos del ICA se avanzó en la revisión, actualización y ampliación de los manuales de procedimientos para residuos sólidos urbanos y residuos especiales de generación universal, llegando a este aniversario con dos nuevos aportes: Guía de Buenas Prácticas para la Gestión de los Residuos en el ámbito de la Universidad Nacional de Cuyo y Residuos especiales de Generación Universal. Manual para su gestión, almacenamiento y actuación ante incidentes en la Universidad Nacional de Cuyo.